Buena Luna.

Hace tiempo ya del último Festival de Sitges, pero aun nos continúan llegando títulos que pudimos ver el octubre pasado. Esta vez nos pasa con "Splice" la última obra del visionario creador de "Cube", os adelanto que después de diez años de trabajo por parte de su creador, la obra nos desilusionó.

Vincenzo Natali, realizador canadiense que con Cube (07), su ópera prima, obtuvo innumerables galardones, entre ellos el premio a la mejor película en Sitges’98 y el Méliès de Plata en Bruselas. Prosiguió su carrera con Cypher (02) y Nothing (03).Su ultima obra después de mas de diez años de trabajo es "Splice".

El director y parte del equipo de producción con Doug Tylor a la cabeza, han hecho un pequeño discurso de entrada, ya que es en este festival donde se estrena en primicia su nueva Obra.

SINOPSIS: Adrian Brody y Sarah Polley son una pareja de científicos que logran una nueva raza híbrida, en principio inofensiva, pero que pronto desarrolla rasgos de depredación, incluso sexual.

Aunque en un principio parece una monster movie al uso, enseguida nos damos cuenta que la trama cambia radicalmente con la implicación de los protagonistas con el ser monstruoso. A pesar de ello se observan claras influencias de "Mimic", no en vano ya que uno de los productores es Guillermo del Toro e incluso de la vapuleada "Spicies".

La interpretación de los dos protagonistas humanos principales es correcta y destacable la de Brody que ya nos sobrecogió con su papel en "El pianista". Incidir también en el buen y novedoso papel que desarrolla la criatura, que a pesar de llevar el peso de la parte terrorifica, también se prodiga con actuaciones sobresalientes de relación con sus creadores.

A nivel visual es correcta, con un buen uso de los efectos especiales para crear una monstruosidad humanoide, así como un avanzado laboratorio genómico donde se desarrolla parte de la acción.

Un guión previsibles, una historia mas que trillada, junto a la consecución de hechos trágicamente marcados por las historias de monstruos desde Frankenstein, hasta Godzilla, nos llevan por un sendero demasiadas veces recorrido y que no nos aporta nada, ni siquiera sobresaltos.

Película al nivel de cualquier tele film, que desmerece diez años invertidos y la originalidad de creación de su director.




Lo mejor: La intimidad entre monstruo y padre.

Lo peor: Final abierto que augura segunda parte...