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23 abr 2008

Lleno en el Salón del Cómic

Este pasado domingo cerró sus puertas la 26ª edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona y, con él, se fueron también un buen puñado de nombres ilustres que aún resuenan en nuestras cabezas: Alan Moore, Frederik Peeters, Moebius, Yslaire, Milo Manara, etc. Opino, sin embargo, que ha sido el de Ray Harryhausen, el inventor de la técnica cinematográfica stop motion y responsable de los efectos especiales de tantas películas memorables, el más ilustre de todos ellos. Merece además un doble reconocimiento por el esfuerzo que ha hecho en acercarse a Barcelona a pesar de su delicado estado de salud.
Si este certamen ha podido seducir a tantos autores de gran calibre será porque lo merece. Los organizadores sacan pecho en cuanto oyen el disparador de una cámara fotográfica y repiten siempre a la prensa que éste ya es el segundo mayor certamen de cómic de Europa (imagino que algo tendrán que decir a esto los londinenses…).
Lo mejor: lo bien que lo pasó la gente. En pocas ferias ve uno a los visitantes tan eufóricos corriendo de acá para allá como niños disfrazados.
Os dejo una panorámica general de la feria (360º un poco mareantes) y un par de fotos para que os hagáis una composición de lugar. El venerable anciano que ríe es Ray Harryhausen.
En la web de FICOMIC encontraréis un reportaje fotográfico más exhaustivo y mejor enfocado.



14 ene 2008

The rain in Spain stays mainly in the plain

Si la mujer más hermosa del mundo, Audrey Hepburn, hubiese leído en su momento El eternauta, habría descubierto:
. Una mortal nevada que siembra la devastación en Buenos Aires y en el resto del mundo.
. Un apasionante cómic de aventuras heredero de las invasiones extraterrestres de H. G. Wells; con temibles alienígenas, misteriosos rayos, platillos volantes y malísimas intenciones de los invasores. Un torbellino de acción que gira y vuelve a girar sorprendiéndote a cada momento.
. Al protagonista Juan Salvo condenado como Ulises a disputar con los más malvados y a vagar, siempre en busca de sus amadas mujer e hija, por el continuo espacio-tiempo, a merced de unos Dioses enigmáticos y terribles.
. A Juan Salvo, a Favalli, a Pablo, a Alberto Franco, a Ruperto Mosca… como robinsones perdidos en un mundo, que es su Buenos Aires, irreconocible y nuevo, con peligros espantosos tras cada esquina y la muerte cambiando de máscara a cada momento.
. El contraste de los más altos valores de los que somos capaces los humanos: solidaridad, generosidad, caridad, valor, etc. con los más rastreros: venganza, codicia, traición, rencor, etc.
. Al mito de la ciencia ficción argentina, Oesterheld, en la cumbre de su capacidad creativa. Un guión impecable.
. La insinuación del camino a tomar ante esa apisonadora que nos aborrega llamada sociedad de consumo. Un paso inscrito en un humanismo individualista que privilegia al hombre y apuesta porque cada uno se responsabilice y tome las riendas de su vida. La auto superación personal cuando ya está todo perdido, cuando lo más fácil sería abandonarse a la placidez de una vida sumisa como hombre-robot.

. Un canto a la familia. Y a la humanidad entera como familia y hermandad.
. Una metáfora de la modernidad. Humanos y alienígenas enfrascados en una encarnizada lucha por la supervivencia donde, tanto unos como otros, son víctimas manejadas por una mano negra oculta en las sombras, tan inalcanzable como imposible de destruir.
. La lucha colectiva por un ideal común, por desterrar lo que nos animaliza. El progreso colectivo por delante del rédito personal.
. La fuerza ciega, lo inescrutable, las potencias que mantienen en movimiento al universo y que son indiferentes a las pequeñas chanzas de los habitantes que lo pueblan; y que permanecerá así, impasible, millones de años después de que todo se halla terminado.
. El trazo negro y apretado, lleno de expresión, y perfecto para mostrar tanto el manto pavoroso que se cierne sobre Buenos Aires como las correrías de los hombres y los invasores marcianos, de Francisco Solano López.





Si la mujer más bella del mundo, Audrey Hepburn, hubiese leído en su momento El eternauta, podría haber reinterpretado su famosa frase en My fair lady y haber hecho decir a la florista Eliza Doolittle: “la lluvia en Sevilla es una maravilla, pero la nieve en Buenos Aires es una tremenda pesadilla”.

Por fin, con motivo de sus bodas de oro, podemos disfrutar en España de la edición en un único volumen de El eternauta, en un fantástico apaisado de tinta negrísima, por el buen hacer de Norma Editorial.









22 dic 2007

Navidades terroríficas

Las criaturas de la noche, como las viene llamando el Dr. Karloff, sean del color que sean y ya estén recubiertas de pelo o de escamas, comparten en general esta particular hermeticidad de espíritu, ostracismo o timidez patológica, que las impulsa a huir del contacto con la gente y a esconderse en lugares apartados de cualquier mirada curiosa. En fin, lo que los psiquiatras, en su irritante afán de nombrar lo innombrable, han convenido en bautizar como fobia social o antropofobia (un palabro de aúpa). Sin embargo, resulta llamativo que además de sufrir tales desórdenes de la mente, a una buena parte les encanta además mostrarse en el mayor vigor de sus desmanes sangrientos justo en las fechas más señaladas del calendario: ya se trate de las vacaciones de verano, Halloween, el 4 de julio en los EEUU, o, justamente trayendo a colación lo que ya se nos viene encima, las fiestas navideñas. O se trata de un arrebato de protagonismo incontrolado o, como ya sospecho por sufrirlo en mis propias carnes, es más bien una reacción defensiva ante la sobredosis de azucarada ñoñería y urticante espíritu bobalicón que nos bombardea constantemente las 24 horas del día durante las navidades.
Por mi parte, y como no se me dan bien las nobles artes del desmembramiento de articulaciones y el desgarro de tejidos blandos, prefiero combatir la pesadez navideña compartiendo las juergas desenfrenadas de las criaturas de la noche desde la platea; me explico, echando mano de las historias del macabro y personalísimo dibujante de cómics Hideshi Hino, que publica La Cúpula desde 2005, al ritmo de dos por año. Los títulos que ya podemos disfrutar son: El niño gusano, El hombre cadáver, Criatura maldita, La enfermedad de Zoroku, La serpiente roja y Panorama infernal. Con estos títulos tan llamativos el abanico de posibilidades es bien patente. Estamos hablando, para hacernos una idea cabal de la cosa, de un niño que se metamorfosea en un gusano sediento de sangre, de los avatares de un cadáver putrefacto pero vivo, de un aldeano que sufre una enfermedad degenerativa pustulosa, de cuerpos descuartizados, monstruos siniestros, carroña, aguas fecales, degradación y muerte. ¡Ea! un panorama bien apetitoso para las Navidades. Y no tan solo por sus contenidos; el dibujo tan personal de Hino, las historias que remiten a los cuentos tradicionales para niños con ogros y brujas, el infantil y atractivo trazo alejado de gran parte del insípido manga actual, los personajes que se hacen tan entrañables en su desgracia, la inocencia de los monstruos en contraste con la oscuridad que encierra el corazón de muchos honorables padres de familia... La obra de Hino es enorme, publica desde 1962, y es un autor de culto en Japón tanto por el éxito de su obra entre el público como por el impacto de ésta en el manga de terror de los últimos treinta años. Se ha dejado caer recientemente en las IV Jornadas del Cómic de Donostia, este pasado octubre, y en el Salón del Manga de Barcelona de 2006, donde fue entrevistado por AnimangaWeb, por cortesía de la cual os paso el link. Os animo a que sigáis la estremecedora y prolífica carrera de Hideshi Hino, y a que pongáis un cadáver en vuestra vida.
Confieso sin alardeos que la lectura de obras de terror gore es un poco excesivo para mi paladar, pero acudir a Hideshi Hino es un acto en defensa propia, insoslayable estos días.