Si la mujer más hermosa del mundo, Audrey Hepburn, hubiese leído en su momento El eternauta, habría descubierto:
. Una mortal nevada que siembra la devastación en Buenos Aires y en el resto del mundo.
. Un apasionante cómic de aventuras heredero de las invasiones extraterrestres de H. G. Wells; con temibles alienígenas, misteriosos rayos, platillos volantes y malísimas intenciones de los invasores. Un torbellino de acción que gira y vuelve a girar sorprendiéndote a cada momento.
. Al protagonista Juan Salvo condenado como Ulises a disputar con los más malvados y a vagar, siempre en busca de sus amadas mujer e hija, por el continuo espacio-tiempo, a merced de unos Dioses enigmáticos y terribles.
. A Juan Salvo, a Favalli, a Pablo, a Alberto Franco, a Ruperto Mosca… como robinsones perdidos en un mundo, que es su Buenos Aires, irreconocible y nuevo, con peligros espantosos tras cada esquina y la muerte cambiando de máscara a cada momento.
. El contraste de los más altos valores de los que somos capaces los humanos: solidaridad, generosidad, caridad, valor, etc. con los más rastreros: venganza, codicia, traición, rencor, etc.
. Al mito de la ciencia ficción argentina, Oesterheld, en la cumbre de su capacidad creativa. Un guión impecable.
. La insinuación del camino a tomar ante esa apisonadora que nos aborrega llamada sociedad de consumo. Un paso inscrito en un humanismo individualista que privilegia al hombre y apuesta porque cada uno se responsabilice y tome las riendas de su vida. La auto superación personal cuando ya está todo perdido, cuando lo más fácil sería abandonarse a la placidez de una vida sumisa como hombre-robot.

. Un canto a la familia. Y a la humanidad entera como familia y hermandad.
. Una metáfora de la modernidad. Humanos y alienígenas enfrascados en una encarnizada lucha por la supervivencia donde, tanto unos como otros, son víctimas manejadas por una mano negra oculta en las sombras, tan inalcanzable como imposible de destruir.
. La lucha colectiva por un ideal común, por desterrar lo que nos animaliza. El progreso colectivo por delante del rédito personal.
. La fuerza ciega, lo inescrutable, las potencias que mantienen en movimiento al universo y que son indiferentes a las pequeñas chanzas de los habitantes que lo pueblan; y que permanecerá así, impasible, millones de años después de que todo se halla terminado.
. El trazo negro y apretado, lleno de expresión, y perfecto para mostrar tanto el manto pavoroso que se cierne sobre Buenos Aires como las correrías de los hombres y los invasores marcianos, de Francisco Solano López.





Si la mujer más bella del mundo, Audrey Hepburn, hubiese leído en su momento El eternauta, podría haber reinterpretado su famosa frase en My fair lady y haber hecho decir a la florista Eliza Doolittle: “la lluvia en Sevilla es una maravilla, pero la nieve en Buenos Aires es una tremenda pesadilla”.

Por fin, con motivo de sus bodas de oro, podemos disfrutar en España de la edición en un único volumen de El eternauta, en un fantástico apaisado de tinta negrísima, por el buen hacer de Norma Editorial.