27 may. 2008

Yasutaka Tsutsui o cuando la risa acalla el ruido



Yasutaka Tsutsui
Hombres salmonela en el planeta Porno. 184 págs.


En la larguísima Guerra del Plomo se han alternado las de cal y las de arena. Eso sí, en el cómputo general siempre ha venido pesando más el platillo del plomo. Y poco más hay que decir, salvo que para muchos de nosotros sigue siendo una terrible injusticia que los textos dedicados al humor continúen, todavía a estas alturas, gozando de tan mala prensa. Parece que la consigna lleve siglos congelada en un “mejor cuanto más largo, más denso y más aburrido”. La lista de los que han comulgado con ésta es interminable, y los pocos que han militado en la resistencia las han pasado muy canutas, cuando no se han volatilizado aplastados por un yunque o se han transformado en grotescas estatuas de yeso. El mármol, ya se sabe, queda reservado para esculpir los bustos de los más insignes plomizos: Platón, Tales de Mileto, San Lucas, Heidegger, etc. y para rubricar los mamotretos más indigestos del devocionario plomizo: las escrituras sagradas, las explicaciones totalizadoras del mundo, las recetas de vida buena (manuales de autoayuda), etc. Tuvo que acudir Miguel de Cervantes a socorrernos con un texto que demuestra que humor e inteligencia no están reñidos. Ese fue un memorable punto de inflexión en la Guerra del Plomo. Desde entonces, si bien conjugar humor con veracidad resulta a todas luces imposible (baste con acudir a cualquier texto científico para quedarse roque tras el abstract), al menos se ha conseguido que los apologistas del muermo no nos sermoneen a todas horas, aunque continúen mirando por encima del hombro a los autores humorísticos.
La risa, la alegría, la joie de vivre, es quizás el más humano de los atributos de que gozamos y, tristemente, contra el que hemos luchado con mayor tenacidad. Suerte tenemos de haber contado con sus ilustres defensores: B. Spinoza, F. Nietzsche, Demócrito, Casanova, Epicuro, C.Rosset, O. Wilde, G. K. Chesterton, etc.
Las hordas plomizas han puesto además el mismo encono en bregar contra la alegría que el que han puesto en acosar a sus divertidos hijos, como la pornografía y el erotismo. El extraordinario compendio de cuentos del autor japonés Yasutaka Tsutsui que acaba de publicar la editorial Atalanta con el muy sugerente título de Hombres salmonela en el planeta Porno es una poderosa demostración de lo entretenida que puede llegar a ser la lectura cuando un autor capaz aúna en un texto alegría y pornografía. Aquí lo disparatado se encuentra con lo hilarante para producir seis divertidísimas astracanadas teñidas del típico sentido del humor japonés a medio camino entre el slapstick y el diálogo de besugos. Una planta excita la libido de los que duermen a sus pies y provoca una sucesión de divertidos desencuentros entre vecinos, una ciudad construida sobre el mar zozobra inclinándose más y más mientras las mujeres que la habitan se niegan a aceptarlo y modifican su vida diaria para sustentar el engaño, un oficinista con una vida monótona y gris es acosado obsesivamente por la prensa y, así, hasta el último relato, el que da nombre al volumen. Éste, el más largo, es quizás también el más logrado y contiene algunos momentos memorables como aquel en el que los científicos expedicionarios cruzan en balsa el pantano de la Infamia y son acosados por caimanes borboteantes, cocodrilos mangas verdes, hipopótamos tatami y hierbas acariciantes, mientras por la selva pían los gorriones-pene. Se trata del Planeta Porno, un mundo donde los ecosistemas han superado la dicotomía presa-predador y los controles demográficos se consiguen por vía de una libido desenfrenada, y donde la única colonia de humanos que lo puebla ha evolucionado en consecuencia y ocupa la mayor parte de su tiempo en la fornicación; los pobres científicos japoneses sufrirán lo suyo para evitar que los violen. Un texto hilarante y difícil de olvidar que justifica todo el volumen. Yasutaka Tsutsui es un conocido escritor japonés de ciencia ficción que publica desde los años sesenta, tiene en su haber treinta novelas y cuarenta colecciones de cuentos, ha obtenido numerosos premios literarios en Japón y prodiga su creatividad artística también en otros campos: es actor, crítico literario, músico y autor teatral. Su habilidad narrativa es innegable y su ingenio e inventiva vastísimos. La edición de Atalanta, como ya nos tiene acostumbrados Jacobo Siruela en todas sus iniciativas editoriales, es de calidad y se acompaña a modo de bonus final de una entrevista al autor.
Los textos Yasutaka Tsutsui han sido utilizados en muchas ocasiones como guión de películas. Como botón de muestra, vale la pena mencionar los largometrajes de animación Toki wo Kakeru Shojo (La chica que viajaba a través del tiempo), ganadora hace dos años del premio Casa Asia del festival de Sitges, y Paprika, ambas del 2006 y que pueden encontrarse sin dificultad en el mercado español. Tengo que decir que, aprovechando el tiempo extra conseguido por causa de una gripe repentina, he visto las dos películas y me han parecido excelentes. Confío en que la fiebre no menguara mi espíritu crítico. Qui lo sa.

Si Atalanta u otras editoriales con buen ojo y mejor hacer se avienen a seguir publicando a Yasutaka Tsutsui tendrán, al menos, un lector incondicional.

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