Por el tortuoso camino que debe llevarme a producir mi próxima crítica literaria, me he trastabillado con una joya de videoclip del músico canadiense Chad VanGaeelen. Toda resistencia a haceros partícipes de él ha sido en vano.
Conjuga perfectamente una historia de pesadilla y fantasma vengador con un dibujo precioso (de mano del mismo VanGaeelen). La música es también maravillosa: un canto de ultratumba que persigue a los hermanos hasta su forzado deceso. Estos argumentos son mi mejor coartada.