Buena Luna Criaturas.

Enero toca ya a su fin y con el declinar de los vientos fríos, parece que vuelve a resurgir el cine entre Oscar's, Globos de Oro y demás Goyas. Para ir rematando la entrada de año esta vez vamos a hablar de "The Unborn" titulada en castellano "La semilla del mal". Película a priori poco atrayente con un título que mas que clarificar lleva a confusión.

SINOPSIS:

Historia de una joven de 19 años (Odette Yustman) que sufre los ataques de un dybbuk, una alma en pena de una persona muerta que ha sido expulsada del cielo. Este dybbuk en particular tendrá la forma de un joven que falleció en el campo de concentración de Auschwitz. Junto a su novio (Cam Gigandet) y un especialista en temas paranormales (Gary Oldman), todos se unirán para acabar con la maldición que tan malos momentos trae a la joven.

El miedo se apoderó de mí en la cola esperando para entrar en la sala, no tanto por lo que esperaba que me asustase la película en sí, sino por pagar un dineral para ver otro bodrio intragable de factura y diseño americano.

La película dirigida por David S. Goyer, conocido entre otras por su bodrio "Blade trinity", no nos decepciona. Con un inicio en exceso lento y con un interés desmesurado en transmitir, con unas tomas reiterativas, un terror psicológico que en ningún momento llegas a percibir, nos adentra en lo que a todas luces parece una pelicual de terror adolescente. Para mas inri, resulta que el amigo David, además de director es el encargado del guión, con lo cual no tiene por donde escaparse.

La historia en principio parece un intento más de reciclado del típico terror asiático de fantasmas, pero que para sorpresa del espectador se enroca de forma algo torpe dándole un cambio de aires. Lo cierto es que a pesar de lo atropellado del cambio de dirección, la película sale ganando en interés y pasa a homenajear de forma indirecta a películas del ramo como "The Ring" o "The Eye" en su inicio y mas adelante tiene claros tintes de "La Profecía" y "El Exorcista".

Lo también sorprendente y a mi juicio desacertado, es la inclusión de las tradiciones y folclore judío, incluido el mas que reiterado uso del terrible holocausto sufrido en la 2ª Guerra Mundial, en el intento fútil y estéril de dar un tinte distintivo a esta película con respecto a las muchas que se han realizado sobre espectros y posesiones.

El uso de los efectos especiales no tiene nada de novedoso, ni atrayente, bichos a gogo, retorceduras de cabeza y sustos sonoros, rellenan las tomas lentificadas que preparan el ambiente para el susto mas que esperado.

Del reparto destacar el currículo de Gary Oldman, que es el que siendo secundario aporta algo de personalidad al film y la actuación sosa y asustadiza, con puntos inconexos de la protagonista Odette Yustman, que acostumbrada a gritar en el pseudodocumental "Cloverfield (Monstruoso)" maltrata sus cuerdas vocales como la que mas y exhibe sus curvas varias veces durante la proyección.

En definitiva pasa lo de últimamente, pocas veces nos sorprenden con lo que nos traen los amigos de EEUU y esta vez, aunque he de reconocer que se ha intentado dar un giro argumental a la película, se ha hecho de forma tan desastrosa y poco cuidada, que nos llega a decepcionar mas todavía que si nos hubiesen ofrecido aquello que exactamente esperábamos que fuera.

VALORACIÓN: