Divertida e insolente, internacional y trepidante, así es Reykjavik-Rotterdam, una mezcla de drama, acción, thriller y comedia que nos llega desde Islandia.

Dirigida por Óskar Jónasson, y con guión firmado por el maestro de novela negra nórdica, Arnaldur Indridason, Reykjavik-Rotterdam nos mantiene en tensión de principio a fin.


La trama gira alrededor de un guarda de seguridad, excontrabandista de alcohol en la ruta de Islandia-Países Bajos, que atraviesa difíciles problemas financieros.

Mientras tanto, su mujer, una guapa peluquera madre de dos niños pequeños, no quiere que vuelva a embarcar. No quiere que se aleje de ella. No quiere que se meta en líos. Sólo quiere estar tranquila y sacar adelante a su familia.

Bastante se tiene que luchar cuando el dinero no llega a final de mes, como para andar complicando las cosas. Aunque se tenga que vivir en un sótano y guardar los corn flakes de chocolate para los domingos.

Estar tranquilos ¿No es eso lo que queremos todos? Pero no siempre es posible esquivar los problemas.

Protas guapos y talegueros, una joven mami de dudosos gustos musicales, trapis en contenedores de mercancías, hermanos chungos, jefes maniáticos, niños muy monos y malos muy feos, una ruta de ida y vuelta entre Reykjavik y Rotterdam.

Jónasson se ha rodeado de un equipo de primera para este ambicioso proyecto. Además de contar con el popular novelista, ha reunido a Baltasar Kormákur (“101 Reykjavik”, “verdades Ocultas”, “Jar City” (las marismas)) y a Ingvar E. Sigurdsson (“Jar City” (las marismas), “Parents”), para interpretar a dos de los protagonistas. Bardi Jóhannsson (“Cashback”) de Bang Gang es el responsable de la banda sonora, que incluye algunos temas de Eberg.


Lo mejor: Un guión sólido y audaz + interpretación sobresaliente de los actores = una entretenida sesión de buen cine.

Lo peor: ¿Qué la peli se hace corta?