Aunque un poco a contrapelo de la tónica de entradas que viene llevando este blog, que no tanto de su espíritu, no me resisto a recomendaros la nueva exposición de Evru en Barcelona. ¿Que qué encontraremos allí? Pues el fascinante universo de Evru Mental State desplegándose en la primavera de todo su esplendor: un amasijo de células anaranjadas que palpita abrazando una cara sonriente, cerebros conectados entre sí en plena comunicación, óvulos apiñados, microorganismos y neuronas que dibujan textos en la lengua evrugui, un cerebro de papel enrollado que cuelga como un pene de la entrepierna de una mujer e incluso explosiones cromáticas de seres fantásticos que nos escudriñan. Esta exposición amplia con nuevos personajes el mundo que Evru ha estado mostrándonos desde que nació, hace ahora 7 años, tras la muerte de Zush, al que hay que añadir además el alfabeto Asura y la lengua evrugui, que consta ya de más de 3000 palabras, y algunos documentos con los que manejarse por Evru Mental State, como su moneda o su pasaporte, y que ha ido mostrándonos ya en anteriores exposiciones. Con estos elementos y la formidable expresión y vigor de su representación plástica, lo de menos son ya las narraciones, las historias, basta con dejarse llevar y sumergirse con la misma libertad de la que se ha valido Evru para observar a sus criaturas en su mostrarse ante nosotros. En fin, una delicia.
Aquellos más descreidos podéis terminar de convenceros con el texto que para el caso ha escrito Empar Moliner, y que tampoco ahorra elogios.

Bueno, atendiendo al reparo inicial no voy a alargarme más, me doy por satisfecho con suscitar la curiosidad de unos pocos, la de aquellos que creéis que la recreación de mundos no es patrimonio exclusivo de un pocos formatos artísticos, sino que se inscribe en todas las posibilidades de representación que caben en las mentes más libres, más imaginativas. Y a fe mia que la de Evru no tiene límites.

La exposición, que reune 45 piezas, se llama Evru. Misdro-Mosdro-Musdro y podéis visitarla hasta el 10 de enero de 2008 en la Galeria Joan Prats (Rambla Catalunya, 54) de Barcelona.