
Jason
¿Por qué haces esto?
Yo maté a Adolf Hitler
El último mosquetero
Editorial Astiberri
España por Astiberri, Jason (John Arne Sæterø
ón, aun a sabiendas de perder la última ocasión que dispongo de ingresar en algún club de caballeros eruditos, es que los parecidos ni son azarosos, ni responden a poco más que al muy probable desinterés de Jason por perder tiempo en detalles que le distraigan de contar su historia, que es para lo que ha venido. Nada tengo que objetarle, pues, ciertamente, la calidad de los argumentos es excepcional y el dibujo de línea clara, sin pretensiones, se aviene perfectamente a su interés por focalizar los esfuerzos y la atención en lo que nos cuenta. Lo que no es obstáculo para que nuevos quebraderos de cabeza le conduzcan a crear personajes reales y consistentes, echando mano para ello de las mejores armas de que disponen los autores noreuropeos: el encuadre intencionado en los silencios, las incomodidades en las relaciones sociales, la contención al expresar las emociones, las obsesiones personales, la contingencia de las circunstancias que nos rodean, la imposibilidad, a pesar de todo empeño, de tomar decisiones reflexivas, la presencia inquietante del azar y del revés, etc. Para entendernos: Bergman y
Kaurismäki se encuentran en un páramo noruego y se miran a los ojos intensamente.Jason recurre de nuevo al dibujo habitual de los personajes como animales humanizados, tipo perro o ave, vestidos para la ocasión aunque descalzos como nuestras mascotas (una manía del autor, supongo), del que os dejo una muestra. El coloreado de las viñetas corre a cargo de Hubert; un trabajo impecable que bien v
ale lo que haya cobrado por ello.
Estoy cada día más persuadido de que Jason realmente ha inventado una máquina de confeccionar cómics, que trabaja con una precisión suiza envidiable para producir productos siempre diferentes pero capaces de generar, cada vez, la misma emoción. Estoy avisado, también, de que aplica una dosis doble de aceite de engrasar en el mecanismo que elabora las historias, solo así me explico estos finales irrepetibles.
Pregunta: ¿Es posible, a día de hoy, llevar en nuestro maletín un cómic extraordinario que no nos deforme la espalda? Respuesta: sí, Jason lo consigue en tan sólo 48 páginas.
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