Buena Luna Criaturas.

Buena Luna Criaturas.


Desde mis lejanas vacaciones os quiero recomendar esta perlita de la literatura zombie. Se trata de "Apocalipsis Z" un libro editado el año 2008 por Dolmen y que recoge lo que en su momento ya fue un gran éxito en la red con el blog de Manuel Loureiro y que tuvo un gran numero de seguidores lo que hizo que, con la ayuda de Dolmen, se editase en papel lo que había iniciado en formato digital.
Desde un blog con formato simple donde el autor quería
dar salida a su afición creativa, nacieron lo que hoy en día son los primeros capítulos de este libro. Soy un gran fan del mundo zombie y he de decir que aunque cogí el libro por puro azar en un librería, las primeras páginas me engancharon al instante. He de reconocer que, aunque aficionado a la lectura desde hace muchísimo tiempo, pocas veces ha habido algún libro que me haya absorvido de tal manera que haya perdido tiempo de sueño o de otros quehaceres para dedicarlo a la lectura compulsiva y Manuel lo ha conseguido con las primeras páginas de esta transcripción de posts de blog a formato escrito.
La historia es muy impresionante, empezando por la crudeza con que nos relata los hechos y la extensión de la epidemia por lo largo del mundo, así como por la proximidad de la ambientación -la trama se desarrolla en un lugar tan cercano como Galicia-, todo lo cual aporta una tremenda sensación de realidad y verosimilitud al relato.
Pero mi afan lector fue decayendo, pues, así como la primera parte del libro es dinámica y la devoras sin compasión como cualquier zombie lo haría con tu jugoso cerebro, en el momento en que el autor deja de transcribirnos los posts que cuelga en su blog e inicia su diario personal, la historia pierde fuelle. Situaciones muy trilladas, junto a reiteraciones y poca gracia en el uso del lenguaje, hacen que únicamente sigas con la lectura por el impulso explosivo que te han dado las primeras cien paginas. Aunque entretenida y a momentos angustiantes, pierde la frescura y originalidad que le había dado el inicio de la historia ubicada en la España actual, para pasar a ser un relato de supervivencia típicamente postapocalíptico de tercera regional.
Seguramente los miles de seguidores del autor, que han creado foros y lo siguen de manera sectaria, no opinarán lo mismo que yo, pero tendrán que reconocer que el nudo principal de la historia, junto con un desenlace facilón y bastante previsible, hacen que la trama pase de ser un escalofrío penetrante y cercano, angustiante y realista, a un mero repelús que usas de divertimento.
Espero que ese segundo volumen de la historia que el autor esta preparando beba más de la forma fresca y dinámica de sus posts de Internet, que no de la literatura por encargo que parece la segunda parte de su primer libro.

Hubo un tiempo en que... Este es uno de los más exitosos inicios de frase que forman parte del vocabulario de a diario de nuestros viejos. Con él, y sin atender siquiera a lo que le viene de seguido, identificamos de inmediato a nuestro interlocutor; tan fácil como reconocer a un caballo, un perro o un elefante por su voz: un relincho, un ladrido o un barrito. Hubo un tiempo en que... nos habla de la edad de quien tenemos delante, pero también de que efectivamente: hubo un tiempo en que... los muebles no estaban construidos invariablemente en aglomerado, existían las maderas y la voluntad de agradar y perdurar; los fontaneros, los carpinteros, los albañiles conocían bien su profesión y te arreglaban los desaguisados con pericia y con total confianza; las familias sustituían sus electrodomésticos cuando ya no había posibilidad humana de repararlos; el presupuesto mensual no se estiraba para adquirir lo innecesario, sino que se le reducía a fuerza de pequeños milagros para dar posibilidad al ahorro, etc. El tremendo poder que esconde esta frase es mostrarnos que otro mundo es posible, porque ya lo ha sido no hace tanto, y su gran debilidad está en la pronta desaparición de aquellos que aún son capaces de mostrárnoslo. Eso, siempre y cuando no se les agote la paciencia en el camino, pues: bien sabido es que hubo un tiempo en que los jóvenes escuchábamos atentamente el magisterio de nuestros viejos.
Existe esperanza de cambio mientras todavía perviven aquellos que pueden mostrarnos la imagen de otra realidad. Cuando ellos y su memoria dejan de existir, la realidad se afianza en el imaginario social con tal hondura que toda vuelta atrás o adelante es imposible sin un cataclismo previo. Esta es a menudo la simiente de la revolución.
De repente en lo profundo del bosque, la narración que el
escritor hebreo Amos Oz publicó por primera vez en el año 2005 como una fábula para todas las edades, penetra en esta enseñanza con toda la potencia pedagógica de un pueblo perseguido hasta su pretendido exterminio a manos de los fanáticos nazis. Amos Oz conoció por voz de sus padres judíos el horror definitivo: el Endlösung der Judenfrage (la Solución Final), y ha dedicado buena parte de su talento como escritor a mostrar la posibilidad de otro mundo, un lugar de concordia donde las disputas se resuelvan por vía del consenso dialogado, la fraternidad y el respeto entre los humanos. Un talento que también le ha valido el reconocimiento internacional y el elogio rubricado por numerosos premios literarios, entre los que conviene anotar uno de los más prestigiosos de casa: el Príncipe de Asturias.
En De repente en lo profundo del bosque son la defensa de la ecología, el respeto por la diferencia y la apología de la individualidad y el coraje quienes toman el protagonismo. Mati y Maya, él y ella, dos niños que tienen la audacia de pensar por sí mismos y llevar a sus últimas consecuencias unas intuiciones que resolverán el enigma de la desaparición de todos los animales de su pueblo y de los bosques que lo circundan. Un vergonzoso secreto que comparten todos los adultos y que es origen de la más triste de las soledades: aquella en la que la naturaleza misma nos abandona. En el relato se pone de manifiesto la genuina humanidad del que se revela contra un orden aborregante en el que la superstición y el prejuicio derrotan la razón y se imponen doblegando la voluntad de los disconformes para justificar un orden abyecto. Como tal, y como es norma en estos casos, es la cobardía de
los que miran a otro lado mientras acarician las cabezas de sus inocentes hijos, lo que chirría en el oído moral, pues, como nos recuerda el proverbio romano “la corrupción de lo óptimo es lo pésimo”.
Si bien se trata, como ya habréis identificado claramente por mis comentarios, de un texto cargado de implicaciones éticas, no es por ello menos una magnífica fábula colmada de magia y narrada con la vivacidad y el aplomo literario de un maestro. La técnica de Amos Oz solo se iguala por el cariño que dedica a todos sus personajes, por zoquetes o lamentables que se muestren, a los que no duda en excusar de sus inclinaciones menos dignas: la venganza, la burla, el desprecio y la estigmatización del que es diferente. Aunque, por supuesto, regala su mayor afecto a los dos protagonistas, a quienes reserva algunas escenas que perdurarán revividas una y otra vez en nuestra imaginación. En particular, son las imágenes campestres, las descripciones de los animales y de la flora, los elementos que mejor sabor de boca van a dejarnos; sobre todo si, como yo, vais montados en un tren, bajo el asfalto de un ciudad sofocante, al tiempo que pasáis las páginas de este corto volumen.
Es, en resumidas cuentas, un relato optimista y una lección ética llena de poesía que disfrutaremos en toda circunstancia, y que nos granjeará el amor incondicional de nuestros hijos y sobrinos.
La edición que ha caído en mis manos, año 2006 de Siruela, es correcta y tiene un precio razonable.
Kirk (Chris Pine), joven de una granja de Iowa que busca emociones, es un líder nato a la búsqueda de una causa. El otro, Spock (Zachary Quinto), que creció en el planeta Vulcano, es un paria debido a su parte medio humana, lo que lo hace susceptible a la inestabilidad de las emociones de los Vulcanos. Pero Spock es también un brillante y decidido estudiante. La tripulación de la USS está liderada por el Capitán Christopher Pike (Bruce Greenwood). También están el Oficial Médico, Leonard "Bones" McCoy (Karl Urban); el hombre que pasará a ser el ingeniero jefe del buque, Montgomery "Scotty" Scott (Simon Pegg); el oficial de comunicaciones Uhura (Zoë Saldaña); el experimentado Timonel Sulu (John Cho) y el joven de 17 Chekov (Anton Yelchin). Todos se enfrentan a un angustioso primer ensayo.
He de reconocer que el inicio y las casi dos horas de la película son trepidantes, pero no únicamente por el estilo de acción a raudales, que la hay, sino por una trama muy bien desarrollada y con una experiencia visual muy perfeccionista y cercana a nuestra realidad, que hacen de ésta una de las mejores películas espaciales que he visto en los últimos años.
papeles preponderantes, haciendo así que destaquen las buenas actuaciones de los actores, sin perder fuerza el argumento por tener que dar cierta relevancia a la estrella de turno.


de aquí al gran mundo. Una nueva excusa para meterle mano a los animales y ahondar en las estrategias de sometimiento que tan excelentes resultados gastronómicos nos han reportado. Aunque claro, ¿cuándo nos han hecho falta excusas? A día de hoy, la mayor parte de especies en vías de extinción, ni forman parte de nuestros menús ni compiten con nosotros por los mismos alimentos. En fin, que es una enorme alegría cuando un artista con sensibilidad y una masa gris bien aposentada tras lustros de juergas le da por derribar las barreras que nos separan del resto de mundo animal, humanizando a unos y animalizando a los otros y, siguiendo el espíritu de la técnica del espejo de Stendhal, nos muestra el verdadero aspecto de nuestro humanismo. Para la ocasión que nos ocupa: Tony Millionaire, un autor de cómics literalmente inclasificable, nos regala la vista y nos hace más inteligentes con Las aventuras de Sock Monkey, un universo de animales parlanchines, muñecos de trapo animados, casas americanas decimonónicas, goletas piratas y borracheras gloriosas, muchas borracheras con final catastrófico. Aquí en nuestra tierra, la editorial Rossell ha publicado el primer volumen de una colección (confiemos en que se convierta en tal cosa) que se presenta como la versión menos gamberra de Maakies, una suerte de universo alternativo de las exitosas tiras cómicas que llevan años siendo el azote de las mentes biempensantes y políticamente correctas de los EUA.
La vida de Tony Millionaire hace buena la vieja teoría según la cual un escritor de talento tiene que haber cuajado una biografía intensa antes de decidirse a poner negro sobre blanco: además de boxear dentro y fuera del cuadrilátero, ha vivido en varios lugares del mundo, ejerciendo todo tipo de empleos, ha transformado en leyenda su faceta más juerguista y se jacta ante cualquiera de tener dos dientes frontales postizos. De todo lo cual queda buena parte patente en sus enloquecidos guiones.
dos muñecos de trapo ingenian y protagonizan aventuras que parecen germinarse en la imaginativa mente de un niño: ayudan a una cabeza reducida a regresar a su tierra natal, hacen de celestinos entre un murciélago y un ratón que ha enviudado, colaboran con la venganza que ingenia un gnomo contra la urraca que ha convertido su vivienda en un almacén de objetos robados, etc. Y, como tratándose efectivamente de un juego infantil, todos los relatos contenidos en el pequeño volumen de Rossell se llevan hasta sus consecuencias más radicales, hasta que se hace imposible volver atrás. Así, no nos debe extrañar que sean los accidentes fatales, los suicidios y otros desenlaces violentos los que pongan fin a una narración llena de poesía y candidez. La cara más dulce convive con su otro reverso más cruel. Todo lo cual se expresa con un dibujo apasionante que nos devuelve la magia del clásico Little Nemo in Slumberland, obra de la que Millionaire es innegable deudor y que supone un punto de inflexión en la historia del cómic. El dibujo de los caserones decimonónicos de madera, como preciosas casas de muñecas a escala humana, y las frecuentes escenas marinas, son los escenarios en los que mejor se desenvuelve Millionaire, aunque su habilidad con la pluma debe permitirle sobresalir en cualquier proyecto en que se embarque. Pero, ¿para qué penetrar en lo desconocido cuando lo familiar es un inabarcable universo lleno de ocurrentes posibilidades? Abrir el libro al azar por cualquier página es quedarse boquiabierto de inmediato por su prodigioso dibujo y su habilidad en la construcción de las viñetas y la paginación, un auténtico hallazgo.
Buena Luna Criaturas.
niño, frágil y enfermizo, que descubre sus garras en un trifulca familiar. Le sigue una rápida evolución de Lobezno y su hermano Victor(también mutante) por todas las conocidas guerras en las que ha participado los EEUU, desde la de secesión, hasta la de Vietnam, donde los dos hermanos usan sus poderes para defender los valores de la Tierra de la Libertad.
Otro punto a parte merece la caracterización del protagonista, que tras varios meses entrenándose de forma intensiva, muestra en esta precuela un físico ultrafibrado y una actitud mas afable, que se contradice en parte con el Lobezno posterior, que nos mostraba a un personaje mas cercano al white trash americano, que no a un supermodelo de camisas de cuadros, como sucede en ésta.