¡Buena Luna Criaturas!

Después de varios preesrtenos por todo el globo y un esperadísimo estreno en España, la semana pasada llegó a nuestras pantallas la undécima película de la saga iniciada en 1966 por Gene Roddenberry "STAR TREK XI".

No se si os pasará a vosotros también, pero siempre he tenido la impresión de que el mundo de los freaks, al que pertenezco a mucha honra, se dividía claramente en dos submundos diferenciados, enfrentados e irreconciliables: Los que siguen Star Trek y saludan con la manita abierta, separando los dedos y los que siguen Star Wars y hacen gruñidos y ruidos de espada láser.

Sin ánimo de ofender ninguna sensibilidad, he de reconocer que yo soy fan de Star Wars, con lo que comprenderéis que no me moría de ganas de ir a ver la película que hoy reseñamos y que mi desconocimiento del universo de Star Trek es mas que considerable. Pero las buenas críticas y la buena pinta que tenían los trailers, hizo que me decidiese a ir a ver la nueva precuela al cine.

SINOPSIS:
Todo está preparado para el viaje inaugural de la nave más moderna que jamás se haya creado: la USS Enterprise. Su joven tripulación tiene una importante misión: encontrar una manera de detener al malvado Nero (Eric Bana), que movido por la venganza amenaza a toda la humanidad. Pero el destino de la galaxia está en manos de dos jóvenes rivales que nacieron en mundos diferentes. Uno de ellos, Tiberio James Kirk (Chris Pine), joven de una granja de Iowa que busca emociones, es un líder nato a la búsqueda de una causa. El otro, Spock (Zachary Quinto), que creció en el planeta Vulcano, es un paria debido a su parte medio humana, lo que lo hace susceptible a la inestabilidad de las emociones de los Vulcanos. Pero Spock es también un brillante y decidido estudiante. La tripulación de la USS está liderada por el Capitán Christopher Pike (Bruce Greenwood). También están el Oficial Médico, Leonard "Bones" McCoy (Karl Urban); el hombre que pasará a ser el ingeniero jefe del buque, Montgomery "Scotty" Scott (Simon Pegg); el oficial de comunicaciones Uhura (Zoë Saldaña); el experimentado Timonel Sulu (John Cho) y el joven de 17 Chekov (Anton Yelchin). Todos se enfrentan a un angustioso primer ensayo.

Esta undécima entrega ha estado dirigida por J.J. Abrams (así como la próxima duodécima en 2011), mundialmente conocido por la fanatizada serie "Perdidos (LOST)" de televisión. Esta planteada como una precuela previa a toda la historia central que se ha ido desarrollando a lo largo de todos estos años con todas las series televisivas, así como el resto de películas, mostrandonos los inicios de la USS Enterprise y de sus dos personajes principales el vulacano Sr. Spock y el capitan Kirk.
He de reconocer que el inicio y las casi dos horas de la película son trepidantes, pero no únicamente por el estilo de acción a raudales, que la hay, sino por una trama muy bien desarrollada y con una experiencia visual muy perfeccionista y cercana a nuestra realidad, que hacen de ésta una de las mejores películas espaciales que he visto en los últimos años.

Uno de mis prejuicios a la hora de apasionarme por el universo treki, fue el poco realismo y mala estética tanto del vestuario, como del diseño de las naves y sus interiores, sin embargo en esta edición se nota que se han cuidado estos detalles y sin perder en un ápice el espíritu y los pijamas ceñidos de los tripulantes de las USS, nos enseñan un entorno espacial no tan distante a nuestro entorno mas cotidiano (entendido siempre en un futuro algo lejano).

Otro punto a favor de esta película ha sido el casting de personajes, que aun intentando guardar un cierto parecido con las imágenes de los mas que conocidos tripulantes de la USS Enterprise, no han caído en el fichaje de estrellas mediáticas para papeles preponderantes, haciendo así que destaquen las buenas actuaciones de los actores, sin perder fuerza el argumento por tener que dar cierta relevancia a la estrella de turno.

Como curiosidad y punto entrañable destacar el encuentro entre los dos personajes del Sr. Spock, así como de sus dos interpretes, el mítico Leonard Nimoy y su joven y digno sucesor Zachary Quinto.

La verdad es que la historia es trepidante e interesante y con la fuerza visual y la nitidez de las batallas espaciales, hacen que te quedes pegado en la butaca las dos horas de proyección aunque al no ser un fan incondicional, como ya he indicado anteriormente, no se hasta que punto es coherente con el resto de la historia.

En definitiva, creo que fan o no fan, conocedor de los secretos del universo Satr Trek o no, ésta es una muy buena película de épica espacial, temática que parecía descartada por las grandes productoras y que con ésta retoma la fuerza y la tirada que la devastadora trilogía de Star Wars (episodios I, II y III) echó por tierra, así como los sueños de miles de seguidores.
VALORACIÓN: