Max Brooks
Zombi. Guía de supervivencia
Editorial Berenice



Lo mejor de ser un scout es poder disfrutar de esas fabulosas guías de supervivencia que le sacan a uno de cualquier apuro con un apaño de brújula, cuatro cañas y un tocón. Los pantalones ridículos, junto con el resto del uniforme, la estúpida gorra llena de pins y el pañuelo amarillo chillón alrededor del cuello los habría soportado con tal de poder echar mano a esas geniales guías de “todo lo puede uno si le echa ganas”. Desafortunadamente, a tan tierna edad las decisiones las toman otros, y a uno solo le quedaba el consuelo de embobarse frente los escaparates de la librería Altaïr y pasearse por Barcelona de riguroso uniforme verde caqui Coronel Tapioca. A día de hoy, de todo aquel desvivir pervive en mí una irresistible atracción por las guías de todo tipo, sobretodo las que resuelven, lámina a lámina, y con profusión de croquis, diagramas de flujo e imágenes ilustrativas, las situaciones más inverosímiles en las que uno pueda encontrarse.
De todas estas, quedaban por aproximarse las que se refieren a lo oculto: una invasión alienígena, el advenimiento del Apocalipsis o una epidemia de hombres-lobo. Afortunadamente, el escritor Max Brooks, el hijo del famoso director de cine Mel Brooks, le ha hincado el colmillo al asunto y abre camino con: Zombi, guía de supervivencia, que publica en España la avispada editorial Berenice. Max Brooks es ya muy popular entre los aficionados a lo paranormal por su anterior libro: Guerra mundial Z, que se vendió como churros en todo el mundo, y en donde ya trataba el fenómeno zombi. En esta ocasión, hace un esmerado recopilatorio, que puede llegar a enervar por su exhaustiva minuciosidad, de todas y cada una de las eventuales situaciones que podríamos llegar a afrontar en caso de un levantamiento zombi. Así encontramos relaciones completas de todas las armas que, en su caso, puedan estar a nuestro alcance (con sus pros y contras), de las mejores estrategias para liquidar a los zombis, para defender nuestra casa, adentrarnos en una ciudad infestada, huir sigilosamente a través de zonas rurales, camuflarse, sobre los vehículos de escapada, el equipo indispensable, etc.
Brooks, como buen nativo de los USA que es, se toma su trabajo muy seriamente, se documenta y escribe una guía en la que difícilmente echaremos nada en falta. Empieza con una necesaria introducción en donde desmitifica el fenómeno zombi y lo encuadra como extraña enfermedad a la que, por tanto, corresponde una etiología, patología, sintomatología y terapia (la extinción necesaria, por supuesto). Termina con una relación de todos los casos documentados que existen de apariciones zombi. Y, en medio, la guía, expuesta detalladamente. Salpicando todo el texto, unos graciosos croquis que parecen dibujados por el hijo adolescente de Max Brooks (os dejo una muestra).
La idea que alumbra el texto es fascinante: una guía completa que nos ayude a afrontar un episodio zombi, pero la ejecución desbarata, en cierta forma, una promesa tan suculenta. Empiezas a leer fascinado las primeras cuarenta páginas y, para cuando llegas al recopilatorio de episodios zombi registrados en la historia de la humanidad, el sopor te ha vencido y solo te quedan fuerzas para exhalar un potente bostezo. Lástima de tanta profusión de datos, de interminables listas de armas y pesadas enumeraciones de materiales y escenarios varios, con lo fácil que habría resultado todo con una pizca de ironía y un algo de humor. Spoiled, como dirían sus compatriotas.
Con todo y con eso, la primera y última partes del volumen justifican su lectura (junto con el penúltimo episodio: vivir en un mundo no muerto, realmente logrado), y resulta de obligada compra para todos los que os tengáis por auténticos apasionados por el género zombi. Y, porqué no, también para el resto de lectores, por si las moscas.