8 abr. 2008

Out, el descubrimiento de una autora extraordinaria



Natsuo Kirino
Out. Editorial Emecé. 551 págs.


Pensar en el holocausto judío significa preguntarse por la posibilidad del más execrable mal entre aquellos que disfrutan las fugas de Bach, leen a Goethe y se enzarzan en una discusión de café acerca del imperativo categórico. Es decir, salvando las imprecisiones de toda generalización, entre los más civilizados. Se trata de una cuestión que ha modulado el espíritu de la historia de los últimos 50 años, y, en razón de la cual se han producido innumerables infolios, muchos irrepetibles. Pero nunca definitivos. Pues si algo sucede tras mucho pensar al respecto, es que, ante la imposibilidad de sistematizar la naturaleza humana en una fórmula que conjugue entre tantas virtudes y maravilla el horror del campo de concentración, finalmente sobreviene la suspensión del juicio ante la visión desnuda de ese espanto. Tan solo nos queda la perplejidad. Podríamos apelar al carácter eterno de esta pregunta, baste para ello con acudir a los horrores de la guerra que inmortalizó Goya, a los textos de la inquisición española o al circo romano. Sin embargo, sí hay efectivamente algo que singulariza el caso nazi, y se trata de que en ningún momento anterior fueron tantos los civilizados y tan pocos los bárbaros. Es decir, antes siempre se había convivido con un cierto grado de brutalidad y horror en la propia ciudad, en la vecindad. Era corriente que un hombre de mediana edad hubiese presenciado en algunos momentos de su vida horribles atrocidades cometidas por sus pares u otros espantos producto de desastres naturales o epidemias infecciosas, o incluso que las hubiese sufrido en carnes propias. Pero tras la revolución industrial, la universalización de la educación y la consolidación de la democracia en occidente (que viene a sustituir al vasallo por el ciudadano), se presuponía al mal sometido para siempre a las garantías de los nuevos derechos individuales. Toda esta comedia se desvaneció como vapor de agua en el aire ante la Shoá y Auschwitz. Parece que, tras este oscuro episodio, la lección a no olvidar es que no existe la posibilidad civilizadora que disipe definitivamente el mal de la naturaleza de los humanos, éste es el envés siniestro que nos acompañará para siempre y que representa la principal batalla que como hombres y como sociedad debemos librar. Ahora, si bien no podemos desentrañar con precisión los motivos que nos conducen a cometer maldades, debemos, como un acuerdo de mínimos, mantener viva la memoria histórica del mal e indagar continuamente en sus motivaciones.
Esto último es justo lo que ha hecho la escritora japonesa Natsuo Kirino en su magnífico libro Out (Auto, en japonés) publicado este 2008 en su versión española por la editorial Emecé (Grupo Planeta), once años más tarde que el original. Out explora los motivos que llevan a un grupo de operarias japonesas del turno de noche de una fábrica de alimentos precocinados a cometer o colaborar en un crimen atroz y las consecuencias derivadas que tendrán que afrontar. Sospecho que, tal y como a mí me sucedió, encontraréis esta novela en la sección de policíaca de la librería que frecuentéis, pero a mi entender, se trata de un thriller de difícil categorización: no hay investigación y la policía tiene un papel testimonial; es una huída hacia delante, como una negra road movie. La novela contiene múltiples niveles de lectura, todos muy interesantes, sostenidos por una trama en espiral que se encierra sobre sí misma evacuando el aire hasta sofocar a sus protagonistas. Aquello que explora Kirino es la banalidad del mal, tal y como la aprendimos de H. Arendt, mediante una fina disección de la vida y del interior de cada uno de sus personajes. El bisturí tiene por tanto una presencia real y metafórica en todo el texto. La habilidad narrativa de Kirino es asombrosa, no solo consigue, mediante una trama hipnótica, que no podamos abandonar la novela en la mesita de noche, sino que cuando lo hacemos, ésta revive en nuestra mente reclamando que la retomemos de inmediato. Sus más de 550 páginas de minuciosas descripciones se devoran en un suspiro. En cuanto a la trama, baste con apuntar sus elevadas dosis de hemoglobina, tensión narrativa y el extraordinario giro final, que por sí solo justificaría cualquier otra novela de menor calado. Merecen además nota aparte: la descripción de un Japón suburbial con grises familias hacinadas en pisos prefabricados y endeudadas hasta las cejas, del que no teníamos prácticamente noticias, y un feminismo subterráneo que exonera, o si acaso disculpa, a sus protagonistas femeninas de los terribles actos que cometen. Unas trazas de ironía y fino humor le sirven también a Kirino para quitarle hierro a un texto que no tiene intenciones de adentrarse en el puro terror gore, sino más bien entretener y suscitar la reflexión.
Aunque no considero que la madurez de un texto se obtenga en su puesta en escena, sino que se basta y se sobra con mostrar sus propias virtudes, sospecho que el productor que promocionara económicamente su adaptación a la gran pantalla haría un buen negocio. Out es con toda seguridad una de las mejores sorpresas literarias de los últimos años, en lo que a novela negra se refiere, y, en mi fuero interno, abrigo la esperanza de que la editorial Emecé, con su buen hacer, tenga a bien seguir publicando la obra de Natsuo Kirino en nuestra lengua.

1 comentario:

  1. Muy interesante. Con mucho gusto me emplearé a fondo en esta novela, cualquiera se resiste...

    ResponderEliminar