6 feb. 2008

Philip Kerr y la ciencia ficción

Philip Kerr
Una investigación filosófica. Editorial Anagrama. 383 págs.


Desde el horizonte de mi experiencia y apetencias, las novelas policíacas se me antojan como un cruce de caminos en el universo de la lectura. Diría que tienen su lugar perfectamente identificable en el espacio e incluso su momento, la dirección en la que se encaminan, o quizás mejor, hacia la que me orientan. Supongo que muchos otros lectores, al igual que yo mismo, buscan en las intrigas mafiosas y en los asesinatos cerca de los muelles portuarios un lugar, espacio, donde reposar, y un momento, dirección, donde encaminar nuevas lecturas. Voy sumando densidades literarias en mi maltrecha sesera hasta que suena la válvula de la olla a presión indicándome que es el momento de retirarme al mundo del hampa, comprobar el cargador de mi Remington, subirme las solapas de la gabardina y disfrutar como un loco con la hemoglobina y las frases agüiscadas. No me cabe duda, sobre todo porque sé que hay documentos que lo confirman, que existe también un poul de lectores para los que la novela negra resulta el único cielo digno de sobrevolar. En fin, sea porque pertenecemos a aquellos que arriban ocasionalmente al género policiaco o a sus acérrimos seguidores, lo cierto es que resulta un motivo de sanísima alegría que Barcelona acoja, del 4 al 9 de febrero, la cuarta edición del encuentro de novela negra BCNegra. El programa de esta edición incluye, además de la entrega del premio Carvalho a P.D. James, coloquios, exposiciones, lecturas dramatizadas, actos infantiles y un buen elenco de autores invitados. Todo muy sensatamente programado y primorosamente dispuesto. Parece además que el encuentro recalará en Madrid, el día 21 de febrero, con motivo de una mesa redonda con varios escritores del género.
Para celebrar este acontecimiento del mundo de la novela negra, género plenamente afín a los que venimos tocando en este blog, me he leído estos días Una investigación filosófica, del autor escocés Philip Kerr, que es precisamente uno de los invitados a esta edición de la BCNegra. Esta novela, publicada originalmente en 1992, y que ha llevado en el mundo castellano parlante la editorial Anagrama, conjuga justamente el género policiaco con la ciencia ficción, y de ahí mi interés por la misma. La trama discurre por los habituales escenarios del subgénero del asesino en serie y se ambienta en el Londres del año 2013. El policía encargado de dar caza al alterado psicópata es la inspectora jefe Jake; una mujer joven, esbelta y atractiva, como no podía ser de otra forma, de finísima inteligencia, buenos propósitos y puños siempre dispuestos y cuya personalidad incluye además algunos de los trillados tópicos del género: un carácter muy suspicaz, producto de un pasado atormentado, gran intuición y dotes fotográficas para la observación. El asesino, apodado Wittgenstein, dedica su tiempo libre a eliminar a otras personas apodadas también con nombres de pensadores ilustres y, además, emulando al auténtico filósofo vienés, anota sus pensamientos en un diario. Al contenido del cual tendremos lógicamente acceso a lo largo del libro. Como ya tengo por costumbre, no voy a dar detalles del argumento, desliz estrepitoso que no puedo sufrir encontrar en una crítica literaria, y tan solo evocaré mis impresiones. La novela me ha parecido sugestiva y, en algunos momentos, incluso inspirada. Sin embargo, encuentro que el dibujo que se hace de la inspectora Jake es un lugar común demasiado común y que el giro final con el que se da caza al asesino resulta poco convincente. A favor del libro me gustaría hacer notar la novedad que supone incluir la reflexión filosófica en una novela negra, que además está razonablemente bien resuelto, y el ritmo de la novela, especialmente por la importancia nuclear que tiene en este género, que no decae en ningún momento y se va tensando rápidamente como una soga en el cuello de un convicto. Resulta además de mucho interés la ocurrencia del autor de hacer que en este futuro cercano la pena de muerte haya sido abolida y conmutada por un coma punitivo. El interés radica, se sobreentiende, en las implicaciones morales y sociopolíticas de esta decisión.
Resumiendo, una novela policíaca y de ciencia ficción amena y diferente, donde la suma de sus virtudes y sus vicios resulta en positivo y de la que seguro que un director de cine como David Cronenberg, o el mismo Steven Spilberg, sabría sacar buen provecho para una película de lo más entretenida.

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