Me he tomado unos pocos días de vacaciones invernales y viajeras, como aconseja la tradición y la buena praxis de la higiene mental. El resultado ha sido a todas luces positivo: he ido, he visto y me he vuelto a casa, encontrándola si cabe más enternecedora de lo que la recordaba. Lo que significa que en el ir, el estar y el venir, no he tenido tiempo de aplicarme a mis deberes bloggeros, de lo que me disculpo antes que nada. Que conste de todas formas que no he estado del todo ocioso y que algún libro ha caído, del cual daré buena cuenta próximamente con alguna reseña más o menos bienintencionada.
Como exige la costumbre del viajero os adjunto unas fotos. Se trata de una figura que descubrí en una iglesia de Antequera (Málaga) y que antiguamente encabezaba la procesión durante las celebraciones del Corpus Christi; muestra a una mujer cabalgando un horrendo monstruo de siete cabezas llamado La Tarasca. Esta figura es una recreación de la usada en 1760 y representa la victoria de la fe sobre el pecado, lo que en un lenguaje más Star Wars llamaríamos el triunfo de la fuerza sobre el lado oscuro. Está claro que la imaginería del mundo fantástico no tan solo ha bebido de las fuentes de la tradición profana sino también de las sacras. Cosa que por otro lado ya sabíamos.
Aprovecho la ocasión para dar la bienvenida a la nueva colaboradora Lady Sirana, a la que auguro una prolífica y exitosa carrera en este blog.