22 dic. 2009

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS.

Buena Luna Criaturas.

Después de varias semanas en la que el ritmo de post ha bajado sensiblemente y después de comprobar en nuestras carnes lo cercano que es el horror verdadero y cotidiano en nuestras vidas, con una sonrisa amable a causa del recuerdo y una lágrima perpetua en el corazón, continuamos nuestra vida de la mejor manera que podemos.

Para volver a coger el ritmo y ante unas poco alagüeñas navidades, vimos "Where The Wild Things Are" la adaptación del libro infantil de Maurice Sendak que ha hecho para la gran pantalla el director Spike Jonze.

SINOPSIS:

Where The Wild Things Are’ es una adaptación del clásico cuento para niños de Maurice Sendak, protagonizado por Max, un desobediente niño que es enviado a la cama sin cenar y que crea su propio mundo imaginario: un lugar poblado por feroces criaturas que le tienen a él como líder.

Cuando me enteré de la adpatación del famosísimo cuento de uno de los mas laureados ilustradores, la verdad es que me emocioné ante la espectativa de encontrar algo diferente en una película infantil, apartándose tangencialmente del típico cine familiar que nos llega de los Estados Unidos. Si a lo anterior sumamos que el director de tal adaptación es el creador de una de las obras de culto del cine contemporáneo como es "Como ser Jhon Malkovich" parece que los astros se han alineado.

El inicio de la película es emocionante con una fotografía nítida y de colores terrosos que nos meten de lleno en la mente del protagonista de la historia, Max, un niño cualquiera, de una familia cualquiera, que no entiende el mundo de los adultos y utiliza su imaginación para evadirse. El ritmo es pausado, pero no lento y hasta el inicio de la ilusión que tiene Max con su "mundo ideal" parece que incluso tiene un pequeño in creccendo y un sentido oculto, que nos llevarán a una catarsis de autoconocimiento y descubrimiento de nuestro propio Yo a través del idilio mágico de Max con sus amigos los monstruos, que será apoteósico.

Pronto esa sensación agradable, adornada con una personificación perfecta de los monstruos creados por Maurice Sendak, deja paso a un aburrimiento, una falta de claridad en el desarrollo, un absurdismo y una apatía en la interpretación de las reacciones de los personajes, que pronto hacen que tengas ganas de cerrar los ojos, no para reflexionar, sino para dormir plácidamente.

Tremendamente pretenciosa, hasta el extremo de no explicar nada, puesto que debo suponer que los creadores creen que hasta los que no sabemos nada de la obra del ilustre ilustrador y del cineasta adaptador, vamos a llegar al Nirvana de la metafilosofia cuántica y vamos a entender un cuento sin moraleja. ¿A que estamos jugando? ¿A rizar el rizo? Debo reconocer que el cine en el que se filman bolsas de plástico volando o en el que por decorado se entienden trazos de tiza en un suelo oscuro, no son de mi agrado, no me apetece hacer el esfuerzo de entender y creo están instaurados en un élite cinefila que se alegran de haberse conocido.

En definitiva una película vendida como infantil, que de infantil no tiene nada y que aunque con buenos visos de metáforas, imagen perfecta, mejor banda sonora, efectos y nominada en los Globos de Oro, se queda en un bluf de boina y pipa de las que solo nombrar dan rabia.



Lo mejor: Dar vida a los monstruos ideados en papel.
Lo peor: La pérdida de fuerza del mensaje al intentar rizar el rizo.

1 comentario:

  1. Si algo me desagrada es la conversión que sufren los títulos de la s películas al ser dobladas, la palabra "monstruo" no aparece en el título original y se pierde gran fuerza al borrar las voces originales.

    De momento no la he visto, pero sé que un montón de adaptaciones al cine hacen perder la esencia de la obra original para quedar diluido en un producto adaptable a todos los públicos, algo sin carácter propio y sin la chispa que le hizo destacar en el ámbito literario.

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